Higiene Bucal
Como Prevenir

Higiene Bucal 

El objetivo de la higiene bucal es remover la placa bacteriana o biofilm que se está formando permanentemente sobre los dientes y encía, de modo de impedir que se inflamen las encías y que las bacterias dañinas produzcan los ácidos que destruyen las capas externas de los dientes, produciendo caries.

Para que la higiene bucal sea efectiva, es decir, para que cumpla el objetivo, debe ser bien realizada. Esto es difícil para un niño o niña pequeño, pues la capacidad de manejar sus manos y efectuar movimientos delicados y de precisión se adquiere con los años. A medida que crecen los niños, se facilita la tarea de barrido mecánico que se hace con el cepillo de dientes, de modo que, cuando ingresan a la escuela y aprenden a escribir, ya tienen la madurez para cepillarse por sí solos los dientes, pero éste debe ser supervisado por un adulto responsable.

A medida que comienzan a aparecer los primeros dientes, se debe comenzar a cepillar los dientes con un cepillo de cabeza pequeña, sin pasta dental, utilizando movimientos circulares. En esta edad, los niños recién están comenzando a alimentarse con papillas, por lo que los residuos son escasos.   Sin embargo, lo que se pretende, es incorporar este hábito tempranamente en la vida del niño, de modo que a futuro, le sea tan habitual realizarlo como peinarse o lavarse las manos.

A los 2 años, cuando el niño o niña tiene la mayoría de sus dientes de leche en boca, se debe incorporar el uso de pasta de dientes infantiles, cuya concentración de flúor no debe ser inferior a 400 ppm ni superior a 500 ppm, con fines de protección contra la caries. En esta etapa, sobretodo en el hogar, un adulto debe seguir realizando la técnica de cepillado, y a su vez estimular al niño para que de a poco lo vaya realizando él solo, otorgando así, autonomía progresiva al niño o niña. Alrededor de los 3 años los niños y niñas pueden seguir instrucciones, imitar movimientos motores finos simples y sostener firmemente el mango del cepillo, acciones que les ayudan a aprender a cepillarse.

A los 6 ó 7 años, el niño ya es capaz de cepillarse solo, siendo necesaria una supervisión diaria, ya sea en la mañana o idealmente en la noche, para corroborar que lo efectúe bien y estimular, además, su práctica habitual. Una buena alternativa es que el adulto se cepille junto con el niño para que el momento se asocie con algo rutinario y normal dentro de las actividades diarias y no como algo impuesto o desagradable. Desde los 6 años se debe usar pasta de adulto, que tiene una concentración de flúor entre 1000 y 1500ppm.

En el establecimiento  de educación parvularia son las educadoras  y  técnicos en educación parvularia las encargadas de cumplir con la responsabilidad del cepillado siendo planificado dentro de las actividades de la jornada y en el hogar debe serlo la familia del niño o niña. Es importante que el cepillado se asocie como algo positivo, para lo cual se puede poner música, o la educadora o adulto responsable puede cantar una canción que le recuerde al niño que es la hora del cepillado. 

Se debe considerar que, para que el cepillado con pasta dental fluorada resulte lo más beneficioso posible, los párvulos no deben comer ni beber nada en los 30 minutos siguientes este, por lo que se sugiere realizarlo después del horario de comida. Esta recomendación, además permite que se disminuya la absorción  excesiva de flúor por ingestas accidentales  de pasta en los niños y niñas pequeños que no controlen bien el reflejo de deglución.

Se recomienda que el cepillado se realice después de cada comida, al menos dos veces al día, siendo especialmente importante el cepillado nocturno, después de la última comida del día, pues la producción de saliva disminuye en la noche, no pudiendo proteger tan efectivamente nuestros dientes como en el día.

Los movimientos de cepillado se enseñan en forma   secuencial, con un orden lógico, demostrados  por un adulto significativo (sus padres, profesores, hermanos mayores u otro) que les sea atractivo a los niños y niñas, obteniéndose mejores resultados  si se realizan frente  a un espejo a la altura de los   niños y niñas para que  realicen los movimientos en paralelo con el adulto y que, a la vez, les sirva de retroalimentación  visual complementada  con la corrección  por parte del adulto, hasta que el movimiento se realice correctamente. 

El cepillo dental ideal para niños y niñas en edad de párvulos es aquel de cabeza pequeña, filamentos de nylon suave (verificable en el envase del cepillo) y de extremos redondeados. Todos los cepillos deben estar marcados con el nombre del niño o niña. Para este fin se puede usar un marcador permanente. Lo importante es asegurar que cada niño tenga su propio cepillo dental, claramente marcado con su nombre. No se debe permitir que compartan el cepillo, como tampoco que compartan el vaso.

Para dispensar la pasta de dientes, desde los 2 años de edad, el cepillo debe estar limpio y seco. Se recomienda que el adulto responsable aplique, como máximo, el equivalente al tamaño de una arveja en los filamentos del cepillo de dientes, también se incentiva  en los niños y niñas que no puedan eliminar bien los restos de pasta dental el uso en barro de ésta, disminuyendo la cantidad de pasta usada en el cepillado de los niños y niñas.

La técnica recomendada a esta edad consiste en pedirle al niño o niña  que primero junte sus dientes y realice movimientos circulares amplios, abarcando desde el borde de la encía del diente superior al inferior, pasando por todas las piezas dentarias de derecha a izquierda.  En la superficie masticatoria  de los molares debe complementar con movimientos de arrastre de atrás hacia delante. Y luego cepillar la lengua.

Es decir:

  • Con los dientes juntos, cepillarlos todos en círculo, como ruedas de bicicleta
  • Cepillar las muelitas, en las partes que se mastica, con movimientos de atrás hacia delante
  • Cepillar también la lengua

Con esta técnica se consigue remoción de la placa y al mismo tiempo, se masajean las encías y se va adiestrando para una higiene más compleja. Al niño y niña  se le va educando para que conozca las zonas que debe cuidar de su boca.

Después de cada uso, los cepillos dentales se deben enjuagar en agua corriente de la llave y en lo posible, guardar en posición vertical con la cabeza hacia arriba para permitir el secado al aire. Deben estar separados y no tocarse unos con otros,  idealmente, cerca de la luz natural. Se debe considerar dejarlos en un gabinete cerrado, para evitar contacto con insectos o cubrirlos con algún equipamiento rígido y lavable, ambas opciones deben permitir la ventilación. No se recomienda el uso de tapa plástica individual para prevenir el crecimiento de gérmenes oportunistas  en la cabeza del cepillo.

Para evitar contaminación y evitar infecciones, se recomienda que:

  • Tanto el personal del jardín infantil como los preescolares deben lavar sus manos antes de cepillar sus dientes.
  • El cepillado debe ser supervisado para asegurarse que los niños no intercambien los cepillos dentales y que los tomen correctamente. 
  • El cepillo dental es individual y debe marcarse con el nombre del niño o niña.
  • Los cepillos deben enjuagarse bajo agua corriente, uno cada vez, luego se agitan suavemente para remover el exceso de agua. No deben entrar en contacto con el lavamanos.
  • Para prevenir la instalación de hongos, deben poder secarse completamente.

IDEAS FUERZA

  • La limpieza y el cepillado debe comenzar en cuanto aparezcan los primeros dientes. 
  • Realizar cepillado de dientes en párvulos, al menos, 2 veces al día. 
  • Todo el proceso de cepillado debe ser supervisado por un adulto.
  • Es importante que el niño asocie el cepillado de dientes con algo positivo.

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